miércoles, 10 de junio de 2009

EL HIJAB ES UN ACTO DE OBEDICINCIA


El Hijab es un acto de obediencia a Allah :

« No es parque el creyente, hombre ò mujer, tenga opción en una cosa decretada por Allah y Su Mensajero Y quien quiera que desobedece a Allah Y a Su Mensajero están extraviados en error evidente. » (Coran 33:36)

Allah también dice :

« Y diles a las mujeres creyentes que bajen su mirada (de ver cosas prohibidas) y que protejan sus partes privadas ( de actos sexuales ilícitos, etc. ) excepto lo que tiene que verse, ‘que deben poner sus velos sobre su Juyubihinna,’ » (Coran 24:31)

Este verso contiene dos ordenes:

* Una mujer no debe mostrar su belleza excepto en circunstancias incontrolables como cuando el viento alza su ropa, y

* El velo debe cubrir su pelo, su cuello y su pecho.

Los sabios tienen diferentes puntos de vista sobre si la mujer debe cubrir sus manos y cara. La mayoría de sabios dicen que es preferible que la mujer tape su cara, Allah sabe lo que es mejor.

El Hijab es castidad

Allah, subhanahu wa ta’ala, le dice a las mujeres que usen el Hijab para que sean modestas y castas. El, Allah, dice :

« ¡Oh, Profeta! Dile a tus esposas, a tus hijas, y a las mujeres de los creyentes que cubran desde arriba con sus vestidos. Esto es lo mas adecuado para que se las recozcan y no sean molestadas. Allah es el Perdonar, Compasivo. » (Coran 33:59)

Esto es la evidencia que el hombre se excita con la vista de la belleza de la mujer, y que para protegerse es mejor que se cubra ella. Cuando la mujer deja de excitar al hombre con su belleza, por ejemplo cuando esta en edad avanzada, ya no es obligatoria el Hijab. La mujer de edad no tiene que cubrirse como una mujer joven, aunque si se siguen cubriendo es mejor para ellas. La mujer de edad avanzada se ve modesta cubriéndose.

El Hijab es pureza

Estar molestando y explotando a las mujeres es una enfermedad de los hijos de Adán. Los hombres han estado molestando y explotando a las mujeres desde las primeras épocas de la existencia humana. ( Hay un dicho ingles que dice que la primera profesión en la tierra fue la de la prostitución). El Profeta Mohamed, , nos dice en un hadis ( Los hadith son las palabras de Mohamad ¨S.AW.¨ que quedaron escritas ), " Que no hay enfermedad que no tenga curación." La cura para la enfermedad del corazón se puede encontrar en los versos del Corán, y en el Corán Allah le dice a Mohamad ( S.A.W.) que le diga a los creyentes :

« ¡Oh, Profeta! Dile a tus esposas, a tus hijas, y a las mujeres de los creyentes que cubran desde arriba con sus vestidos. Esto es lo mas adecuado para que se las recozcan y no sean molestadas. Allah es el Perdonar, Compasivo. » (Coran 33:59)

La cura es el Hijab, lo que cubre a los miembros de la sociedad por dentro y por fuera. El Hijab es una orden de Allah para los creyentes, esta orden purifica a los corazones de los creyentes y las creyentas porque cubre a las enfermedades del corazón. Y Allah le dice a los creyentes en el Corán :

« Y cuando les pidan algo ( a las esposas del Profeta ), pídanselas detrás de una pantalla, esto es mas puro para sus corazones y las suyas. » (Coran 33:53)

Cuando las mujeres no usan Hijab el corazón se llena de lujuria y deseo, pero cuando las partes privadas son tapadas se tapa la maldad en la sociedad. La Sharia ( ley Musulmán ) considera la situación de la mujer Musulmana. Esta ley protege la castidad de la mujer, su honra y su posición en la sociedad. Las leyes de vestir para la mujer Musulmana los cuales le prohiben mostrar su belleza sirven para que la sociedad no se corrompa moralmente.

El Hijab es rectitud

Allah, subhanahu wa ta’ala, dice :

« ¡Oh hijos de Adán!, Les hemos dado ropa para que se cubran, y la ropa es como un adorno. Pero vestirse con rectitud es mejor. » (Coran 7:26)

Hoy, la moda de vestir es para presumir la belleza de la mujer ò para presumir la situación económica. El proposito de la ropa hoy en día no es para cubrir la sensualidad. Para la mujer creyente, la ropa es para proteger a sus cuerpos y obedecer a Allah. La ropa para la Musulmana es para mostrar la fe y para practicar la rectitud.

El Hijab es Haya y Girah

El Hijab es algo natural para la mujer y el hombre nos da haya (timidez) y girah ( celos ). Es parte de la fe mostrar haya ò timidez, y es algo que hay que pedirle a las mujeres que caen bajo nuestra responsabilidad. El Profeta, , dijo, "Haya es parte de iman." (Bukhari). Cuando la mujer usa el Hijab esta cumpliendo con esta parte de la fe, y ayuda a sus padres ò marido cumplir con sus responsabilidades a Allah, subhanahu wa ta’ala. Girah son los celos naturales del hombre que no le gusta que a sus esposa, hijas, hermanas ò madre las vean con morbo otros hombres. Girah es lo que hace que el hombre proteja a sus mujeres parientes de extraños. El Hijab cumple con esta necesidad del hombre con la familia, que le sirve a la sociedad en general. Pero tanta socialización ente los dos sexos y la falta del Hijab hacen que se destruya el girah del hombre. El profeta,, nos dijo, " Un Musulmán es hermano de otro Musulmán" El hombre Musulmán tiene girah por todas las mujeres Musulmanas y las ven como hermanas.

El Hijab es un símbolo del Islam

Entre los principios del Islam es que la fe se dice con la lengua, que la creencia la lleva el corazón, y que esta fe se manifiesta con el cuerpo. No es lógico que mujeres que declaran su fe con su lengua, y que llevan esta fe en el corazón, no se quieran distinguir de las mujeres que no creen. Las consecuencias son claras el Profeta, " El que se parezca a ciertas gentes es de esas gentes." (Abu Dawood).

Para muchas de las mujeres que entran al Islam, inclusive para mujeres Musulmanas que viene de familias poco religiosas, el camino al Hijab puede ser difícil. No porque vivamos en México o Estados Unidos puede ser diferente el Hijab al que usan en el Medio Oriente.

Se les permite a las mujeres no tapar se las caras, al Profeta le preguntaron que incluye la cara. El señalo de su frente a su barba, y de cachete a cachete. ( Abu Dawood ) . La oreja si se cubre porque no es parte de la cara, si no de la cabeza. El Profeta, dijo, " Las dos orejas son parte de la cabeza." (Tirmidi).

Esta opinión mantiene prohibida mostrar el cuello y el pecho. El jimar debe cubrir la cabeza completamente incluyendo las orejas, todo el pelo, y debe de cubrir el cuello y el pecho.

Esto es claro porque Allah dice :

« Y diles a las mujeres creyentes que bajen su mirada y que sean modestas, y que muestren de su belleza solo lo que es aparente, y que se pongan sus velos (jimars), sobre sus pechos, y que no revelen su belleza... » (Coran 4:31)

También se debe cubrir la ropa que las mujeres usa en su casa. No puede salir una Musulmana en pantalones ó falda, aunque lleve el velo, porque la ropa de la casa atrae por su belleza. El verso de arriba usa la palabra adorno para belleza, y el verso prohibe que la mujer muestre sus adornos, al menos que sean las personas que menciona el verso. Allah también le dice al Profeta que le diga a las mujeres :

« ¡Oh, Profeta! Dile a tus esposas, a tus hijas, y a las mujeres de los creyentes que cubran desde arriba con sus vestidos. Esto es lo mas adecuado para que se las recozcan y no sean molestadas. Allah es el Perdonar, Compasivo. » (Coran 33:59)

El Hijab nada mas es una ropa que cubre al cuerpo, de igual importancia esta la conducta, educación, y el habla. Pero el Hijab es una manera de vestir que hay que mantener.

Las virtudes del Hijab

Entre las virtudes de las mujeres que usan Hijab, es que antes de nada están obedeciendo a Allah y su Mensajero.

Allah ordena el uso del Hijab en el Corán cuando dice:

« Y diles a las mujeres creyentes que bajen su mirada ( de ver cosas prohibidas ) y que protegen sus partes privadas ( de actos sexuales ilícitos ) y que no muestren su belleza mas que lo que tiene que verse, y que sus velos cubran su Juyubihinna, » (Coran 24:31)

La misma orden al dio el Profeta,, cuando dijo, " La mujer es awrah, ( es lo que se tiene que cubrir )."

La apariencia sencilla de una mujer Musulmana con el Hijab, es la apariencia de una mujer pura y digna. Le dice a la gente que es una mujer casta, y la alejan del comportamiento de mujeres que no dejan nada a la imaginación. Como mujer casta y sencilla, cuando trata a los hombres mantiene su sexualidad aparte.

El Hijab funciona como un velo que protege a la mujer Musulmana de la maldad de la sociedad. Cuando una mujer usa el Hijab hay menos posibilidades de que la molesten sexualmente. También hay menos posibilidades de que la exploten por su belleza y feminidad. Se le juzga por su inteligencia y habilidades, y no su sexualidad. Una joven Iraní de la secundaria dijo, " Queremos que los hombres nos dejen de tratar como objetos sexuales, como siempre lo han hecho. Queremos que ignoren nuestra apariencia y que se fijen en nuestras personalidades y mentes. Queremos que nos tomen con seriedad, que nos traten como iguales y que no nos corretean por nuestros cuerpos y apariencia física."

Usando el Hijab, cuando esta en la calle, la mujer Musulmana esta libre para concentrarse en sus mandados y obligaciones. No esta tratando de impresionar a nadie, ni se esta luciéndose.

La personalidad de la Mujer Musulmana















El rol de la mujer musulmana no es simplemente permanecer en el hogar criando a los hijos y cuidando del hogar. Además de todo eso, la musulmana está educando una nueva generación heroica, desempeñando un importante rol en la da'uah y realizando una contribución importante y constructiva en todos los campos de la vida, trabajando codo a codo junto a los hombres para poblar y cultivar la tierra enriqueciendo la vida y haciendo a la gente feliz.

Constituye algo sumamente claro que la musulmana guiada por el Islâm es pura, constructiva, productiva, cautelosa, consciente, educada y refinada. Comprende completamente sus deberes para con Allâh , para consigo misma, su esposo e hijos, sus parientes, sus vecinos, sus amigas y hermanas en el Islâm y la sociedad en su conjunto, con todas las diferentes clases de personas, acontecimientos y transacciones que involucran.

Ella cree en Allâh y en el Último Día, es cautelosa respecto a las pruebas de la vida y las trampas de Shaitân; rinde culto a Allâh; obedece Sus mandatos, acata Sus prohibiciones, acepta Su voluntad y decreto, vuelve a Su protección, y busca Su perdón cuando vacila, o se vuelve negligente; es consciente de su responsabilidad ante Allâh con los miembros de su familia; ella se preocupa por complacer a Su Creador a través de todo lo que hace; comprende el verdadero significado de ser una sierva de Allâh , y apoya a Su verdadera religión; prescribe el bien y prohibe el mal, tanto como le sea posible.

Ella es consciente de sus obligaciones consigo misma al comprender que es un ser humano compuesto de un cuerpo, una mente y un alma, cada uno de los cuales tiene sus propias necesidades y exigencias. De allí que se cuide para establecer un equilibrio correcto entre su cuerpo, alma y espíritu. Ella no presta atención a un aspecto a expensas del otro, más bien, presta la debida atención a cada uno de ellos para formar una personalidad balanceada, siempre guiada por las sabias enseñanzas del Islâm como puede apreciarse en el Qur’ân, la Sunnah y los ejemplos de los rectos salaf, quienes siguieron los pasos del Profeta con toda sinceridad.

Ella cuida su apariencia exterior sin irse a los extremos del exceso o la ostentación y asimismo, presta el debido cuidado a su naturaleza interior de un modo que es propio del ser humano a quien Allâh honró al hacer que los ángeles se prosternaran ante él y subyugando todo lo que está en el cielo y en la tierra para su beneficio. De esta manera, ella desarrolla un temperamento equilibrado y agradable, se hace atractiva tanto en apariencia como en pensamientos, razonamiento, comportamiento y reacciones.

Ella no deja que el cuidado de su cuerpo y mente la distraigan de ocuparse de cuestiones espirituales. Por eso dedica tanta atención a su desarrollo espiritual y a la purificación de su alma, a través de la adoración, el dhikr y la lectura del Qur’ân. Su guía en todo esto es mantener un equilibrio preciso entre todos los aspectos de su personalidad.

Ella trata a sus padres con cariño y respeto. Conoce su posición y sus deberes para con ellos, además es muy cautelosa para no desobedecerlos. No escatima ningún esfuerzo para encontrar la mejor manera de tratarlos apropiadamente y los rodea con toda clase de cuidados, honra, y respeto.

Con su marido es una esposa ideal, inteligente, respetuosa, obediente, tolerante y afectuosa, ansiosa de complacerlo y de respetar y honrar a su familia. Ella guarda sus secretos, y lo ayuda a ser un hombre honrado, a temer a Allâh y a realizar buenas obras. Y llena su corazón con felicidad, paz, y tranquilidad.

Con sus hijos, es una madre cariñosa y compasiva que comprende sensatamente la gran importancia de su rol maternal en educarlos y jamás se abstiene de impartirles la guía correcta o de corregirlos si así lo necesitan, para que puedan crecer con una educación islámica ideal que cultivará en ellos la mejor moral, disposición y amor por la caridad.

Con sus nueras y yernos, es amable, justa, prudente y les ofrece su consejo sincero. Ella no interfiere en sus asuntos privados. Asimismo, los trata bien y se esfuerza en fortalecer los lazos de amor, apartándose de los males y las disputas.

Con sus parientes, sostiene los vínculos de amor y no descuida el mantenerse en contacto con ellos y tratarlos bien. Ella se interesa en mantener la relación familiar aunque ellos no la sostengan, actuando así en conformidad a las enseñanzas del Islâm que le exigen mantener los vínculos de parentesco con amor y afecto.

Ella trata bien a sus vecinos y se preocupa por ellos. Conoce los importantes derechos que tienen y que Yibril enfatizó al Profeta tan enérgicamente que el Profeta pensó que los iba a convertir en sus herederos. Por ende, quiere para ellos lo que quiere para sí misma. Los trata correctamente, respetando sus sentimientos, soportando sus insultos, y pasando por alto sus defectos y errores, y se cuida de no maltratarlos o de quedarse corta en su trato para con ellos.

Con sus amigas y hermanas en el Islâm, se distingue de otras mujeres por la forma en que establece su relación con ellas, sobre las bases del amor por Allâh , el cual es el más elevado y puro amor existente entre los seres humanos pues está libre de toda impureza o segundas intenciones, y su pureza procede de la luz de la Revelación y de la guía profética. En consecuencia, la musulmana es sincera y tolerante en sus sentimientos de amor y hermandad para con sus hermanas y se interesa en mantener los lazos de hermandad y amor con ellas. Ella no interrumpe dichos lazos, ni las abandona, tampoco difunde chismes sobre ellas, ni hiere sus sentimientos con discusiones, y disputas. Tampoco guarda rencores ni les niega algún favor que pueda hacer por ellas y siempre las saluda con un rostro alegre y sonriente.

En cuanto a la relación con su sociedad, ella es un ser social de la categoría más elevada porque aprendió las enseñanzas sabias del Islam concernientes a los tratos sociales y a la elevada moral. De la rica fuente del Islam deriva sus costumbres, hábitos, conducta, ética y valores que purifican su alma y forman su carácter social distintivo.

Ella es de buen carácter (tiene una buena disposición para con los demás), es sincera y directa con toda la gente. Ella no defrauda, no engaña, ni traiciona a espaldas de los demás. No es hipócrita. No habla falsedades (ni da falsos testimonios). Ofrece su consejo sincero y guía a otras personas hacia las buenas obras. Mantiene sus promesas. Tiene como características, la modestia y el respeto a sí misma. No interfiere en lo que no es de su incumbencia. Evita calumniar el honor de otras personas y buscar sus defectos. No es ostentosa. Es justa en sus opiniones sobre otras personas. Ella no oprime a otros. Es justa hasta con aquellas personas que le desagradan. No se regocija de las desgracias ajenas. Evita las sospechas. Contiene su lengua del chisme malicioso. Evita el lenguaje obsceno y las maldiciones. No se burla de nadie. Es benévola con las personas. Es compasiva. Se esfuerza por beneficiar a otras personas y para protegerlas del perjuicio. Alivia la penuria de quien está sufriendo. Es generosa. Ella no echa en cara su caridad a los que la reciben. Es paciente. Es tolerante. No guarda rencor ni resentimiento. Tiene una buena predisposición, y no es rígida. No es envidiosa. Ella evita jactarse y alardear. No habla de una manera fingida o exagerada. Tiene una personalidad agradable. Es amigable y cariñosa. Guarda los secretos. Es de semblante alegre. Tiene sentido del humor. Trata de hacer a la gente feliz. No es demasiado estricta, ni arrogante. Es humilde. Es modesta en cuanto a su apariencia y su vestido. Procura las cosas nobles. Se preocupa por los asuntos de los musulmanes. Honra a sus huéspedes. Ella prefiere a los otros por encima de sí misma. Compara sus hábitos y costumbres con los parámetros del Islâm. Utiliza el saludo del Islâm. No entra a otra casa que no sea la propia sin permiso. Se sienta donde encuentre lugar en una reunión. No conversa en privado marginando a una tercera mujer presente en el sitio. Respeta a sus mayores y a la gente distinguida. No mira dentro de otra casa que no sea la suya. Escoge un trabajo que satisfaga su naturaleza femenina. No imita a los hombres. Invita a otras personas hacia la verdad. Prescribe lo que es bueno y prohibe lo que es malo. Es sensata y elocuente en su da'uah. Se relaciona con mujeres honradas. Se apresura en reconciliar a las mujeres musulmanas. Se junta con otras mujeres y soporta sus insultos. Aprecia los favores y los agradece. Visita al enfermo. No asiste a los funerales.

Ésta es la personalidad de la mujer musulmana, tal como la definen las enseñanzas del Islâm.

Sin lugar a dudas, la musulmana es el más refinado ejemplo de mujer, jamás conocido por alguna otra sociedad. Junto con todas estas refinadas cualidades enunciadas anteriormente, la musulmana también posee sabiduría, pureza de alma, un elevado nivel de espiritualidad, un íntegro concepto de la vida, el universo, y la humanidad y una profunda consciencia de su importante rol en la vida.

Seguramente, una mujer que haya alcanzado tan elevado grado de desarrollo intelectual, psicológico, espiritual y moral es una gran bendición humana que no tiene paralelo con ninguna de las otras bendiciones de las cuales disfruta el ser humano.

Es el mayor logro cultural alcanzado por la humanidad en su larga historia. El hecho de que las mujeres hayan alcanzado este elevado nivel de desarrollo significa que son maduras y completamente calificadas para desempeñar su importante rol en la vida.

Lo que vemos hoy en día, en diversas partes del mundo islámico es el atraso de las mujeres musulmanas y el fracaso en alcanzar ese elevado nivel que el Islâm quiere para ellas. Esto es un resultado de que los musulmanes en general han estado vagando muy lejos de las fuentes puras del Islâm y han quedado rezagados en diferentes campos de la yâhiliiah o en la dependencia intelectual y psicológica de otros. Nada de esto hubiera sucedido a los musulmanes en general y a las musulmanas en particular si hubieran preservado sus fuentes espirituales e intelectuales adecuadamente, y los hombres y mujeres hubieran bebido de estas fuentes prístinas que les habrían otorgado la inmunidad, originalidad y distinción.

Mientras el ataque al mundo musulmán apunta a la identidad de los musulmanes en general, hombres y mujeres por igual, para desorganizar y contaminar sus originales fuentes ideológicas, sin lugar a dudas muchas aristas de este ataque estuvieron dirigidas a la mujer musulmana en particular con el propósito de despojarla del atavío de la virtud por el cual ha sido conocida a lo largo de la historia y haciéndole usar el vestido ajeno, ajustado y prestado que hace parecer a la musulmana una copia de las mujeres incrédulas en cuanto a su apariencia, pensamiento y comportamiento.

Enormes esfuerzos fueron dedicados a la llamada a la occidentalización de las mujeres musulmanas por diversas sociedades, organizaciones y movimientos. Al Hamdulillah, todos ellos terminaron en fracaso como resultado del despertar de las musulmanas educadas que comprendieron las enseñanzas del Islâm. Muchos de los hombres y mujeres que apoyaron la imitación ciega de occidente ahora han retrocedido admitiendo la profundidad de la creencia de la musulmana y la originalidad del Islâm en cuanto a su pensamiento, psicología y sentimientos.

Las grandes esperanzas colocadas en la musulmana consciente de su rol requieren que ella sea aún más fuerte en poner a prueba su identidad islámica, donde quiera que viva y cualquiera sean las circunstancias. Al reforzar su identidad islámica claramente manifestará su consciencia, sus elevados principios, su sinceridad, su devoción al Islâm y su distintiva cultura. Ésta es también una señal de su capacidad para contribuir al renacimiento de la Ummah a la cual pertenece y al desarrollo del país donde vive.

lunes, 8 de junio de 2009


El Islam significa someterse a la voluntad del único Dios que merece ser adorado. Ese Dios es nuestro Creador, que nos creo y nos ordena adorarlo. Y un musulmán es alguien que se somete a la voluntad del Creador Único, quien nos dará una prueba en el Día del Juicio basada en nuestra obediencia de Sus Leyes (no las que creamos para nosotros mismos). El nombre propio de ese Creador es Allah (significa al Único que se le debe adorar en árabe), el que se merece toda alabanza. Allah, (El Exaltado) envió un profeta a cada nación para enseñarle a los seres humanos el bien y el mal, y para advertirles sobre adorar a falsos ídolos.


Relatando el mensaje de Allah, los profetas les dieron la buena noticia del Paraíso eterno a aquellos que obedecen, y les dieron una advertencia severa del infierno eterno a aquellos que niegan la verdad cuando se les presenta. Todos los profetas, desde Adán (el primero) hasta Muhammad (el ultimo), incluyendo Noe, Abraham, Moisés, Jesús el hijo de María, y otros más (Que la paz y bendiciones de Allah estén con ellos), fueron dados en una misión monoteísta. Allah (Majestuoso y Poderoso) envió a todos los profetas con el mismo mensaje básico, ordenando a establecer la religión y no hacer divisiones. Su mensaje fue uno: alabar a Allah Sólo, sin asociados.


Todos los profetas elegidos por Allah, claro, se sometieron al Único Dios, y fueron musulmanes por significado, creencia, acción, y carácter.El Mensajero Muhammad (que las paz y bendiciones de Allah estén con él) dijo, “En este mundo y en el más allá, yo soy la persona más cerca de Jesús, el hijo de María (que la paz y bendiciones de Allah estén con ambos). Los profetas son hermanos paternos; sus madres son diferentes, pero su religión es una.” Esa religión es Islam.


Allah ha revelado que Él es Uno, el Único, sin asociados o partes, sin padres ni hijos ni familia, el Autosuficiente, de quien toda la creación depende, y nada ni nadie comparte en Su divinidad. Él es Único, Indivisible, completamente Perfecto, ve todo, sabe todo, y oye todo, es el Más Sabio, Más Misericordioso, y solamente Él nos da la vida y la salud, solamente Él nos protege, nos hace morir, y nos juzgará. Negando alguno de estos atributos divinos es no creer. Y sepan, que Allah les guíe, que solo Allah puede perdonarlos y recompensarlos con el Paraíso, y solo Allah puede castigar con el Infierno. Y sepan con seguridad que Allah es Justo.


¿Tendría sentido que el Único Dios enviará profetas con diferentes mensajes, informando a algunas personas que Él es Uno, a otros que Él es tres en uno, a otros que Él es el sol, a otros que Él es la luna, o una estrella, o una vaca, o un ángel, o un hombre, y más? No tendría sentido. Allah intenta el bien, no la confusión, para aquellos que son sinceros. Allah también reveló cinco escrituras conocidas para guiar a los seres humanos: los Manuscritos a Abraham, la Tora a Moisés, los Salmos a David, el Evangelio (no la Biblia) a Jesús, hijo de María, y ultimadamente, el Corán a Muhammad (que la paz y bendiciones de Allah estén con todos ellos).


Cada revelación que Allah envió anulo a las previas. Entonces cuando Allah le revelo a Jesús el Evangelio, el hijo de María les informó a los hijos de Israel que el Evangelio fue enviado para confirmar a la Tora pero también para reemplazarla, haciendo algunas cosas lícitas que previamente eran ilícitas. El Corán es la última revelación de Allah, confirmando las escrituras anteriores, y anulándolas. El Corán es la culminación de la religión de Allah, el Islam, no es su comienzo. Así que aunque no se hubiesen perdido o corrompido las revelaciones divinas anteriores por las manos de seres humanos, tú y yo como quiera estaríamos requeridos a obedecer las leyes del Corán, la revelación por la cual seriamos juzgados nosotros al igual que nuestros padres.Cada profeta antes del Mensajero Muhammad (quien fue profetizado en las escrituras anteriores que han sido desde entonces cambiadas para esconder, entre otras cosas, la identidad de Muhammad *) fue enviado únicamente a su nación.



El Mensajero Muhammad (que la paz y bendiciones de Allah estén con él) fue el sello de todos los profetas y fue enviado a toda la humanidad. El Profeta Jesús, el hijo de María (que la paz y bendiciones de Allah estén con él) les informo a los hijos de Israel sobre la llegada de un Profeta iletrado quienes ellos debían seguir. Así que si estuviésemos vivos en el tiempo de Jesús, el hijo de María, tendríamos que obedecer las ordenes y vivir por las leyes del Evangelio, seguir (no adorar) a Jesús, y adorar solo a Allah. Si estuviésemos vivos en el tiempo de Moisés, fuéramos responsables por vivir por las leyes de la Tora, seguir (no adorar) a Moisés, y adorar solo a Allah.



Hoy en día, vivimos en el tiempo de Muhammad, y tenemos la obligación de vivir por las leyes del Corán, seguir (no adorar) a Muhammad, y aún solo adorar a Allah. [Que la paz y bendiciones de Allah estén con Jesús, Moisés, y Muhammad.]Jesús, el hijo de María, quien fue creado, no fue un dios ni el hijo de Dios.

“En el nombre de Allah, el clemente el misericordioso”